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Esquema de instalación de un punto de carga para coche eléctrico

Índice de contenido
Cada vez es más habitual cargar el coche eléctrico en casa, ya sea en el garaje de una vivienda unifamiliar o en una plaza situada dentro de una comunidad de propietarios. Sin embargo, para poder hacerlo con seguridad no basta con instalar un cargador en la pared. Detrás del equipo existe una instalación eléctrica específica, con su correspondiente cableado, protecciones y elementos de control.

 

Conocer el esquema de instalación de un punto de carga para coche eléctrico permite entender cómo llega la electricidad hasta el vehículo, qué protecciones necesita el circuito y qué aspectos hay que valorar antes de instalar un wallbox. La potencia del cargador, la distancia hasta la plaza de aparcamiento o el tipo de suministro pueden modificar considerablemente las características de la instalación. A continuación, explicamos cómo se realiza este tipo de instalación, qué elementos forman parte del circuito y cuáles son las principales diferencias entre instalar un cargador en una vivienda unifamiliar y hacerlo en un garaje comunitario.

Qué es un punto de carga y cómo se conecta a la instalación eléctrica

Un punto de carga para coche eléctrico es una instalación diseñada específicamente para suministrar electricidad a la batería de un vehículo eléctrico o híbrido enchufable. En viviendas y garajes, una de las soluciones más habituales es instalar un wallbox, es decir, un equipo de recarga colocado normalmente en una pared próxima a la plaza de aparcamiento.

 

El cargador se conecta a la instalación eléctrica mediante un circuito preparado para soportar la potencia necesaria durante los periodos de recarga. Este aspecto es importante porque un coche puede permanecer cargando durante varias horas y, por tanto, la instalación debe estar correctamente dimensionada para trabajar en esas condiciones.

 

De forma general, la electricidad parte del suministro eléctrico, pasa por el contador y llega hasta las protecciones correspondientes al circuito de recarga. Desde ese punto se instala una línea eléctrica hasta el wallbox y, finalmente, el cargador suministra la energía al vehículo. Para diseñar este recorrido hay que estudiar cuestiones como la potencia de recarga, el tipo de suministro eléctrico, la distancia entre el cuadro o contador y la plaza, el sistema de canalización y la sección necesaria para los conductores.

 

No todas las instalaciones necesitan, por tanto, el mismo cable ni las mismas características. Un cargador de baja potencia instalado a pocos metros del cuadro presenta unas necesidades diferentes a las de un equipo de mayor potencia situado a varias decenas de metros. También hay que tener en cuenta la potencia disponible en el inmueble. Instalar un cargador capaz de proporcionar una determinada potencia no significa necesariamente que sea necesario aumentar la potencia contratada. Existen sistemas de gestión dinámica capaces de adaptar la recarga al consumo que existe en cada momento.

Dónde se enchufan los coches eléctricos en casa

En una vivienda, lo más recomendable para cargar habitualmente un vehículo eléctrico es disponer de un punto de recarga específico situado cerca de la plaza de aparcamiento. El wallbox queda conectado directamente a su circuito eléctrico y el usuario únicamente tiene que conectar el vehículo cuando quiera comenzar la carga. Dependiendo del modelo, el propio cargador puede permitir programar horarios, consultar consumos o establecer la potencia máxima utilizada.

 

Aunque determinados vehículos permiten utilizar una toma doméstica compatible para realizar cargas ocasionales, esta alternativa no ofrece las mismas prestaciones que una instalación específicamente diseñada para recargar un coche eléctrico.

 

Un vehículo puede necesitar varias horas para recuperar la energía consumida. Por esta razón, resulta especialmente importante contar con cableado, conexiones y protecciones dimensionados para soportar ese uso de manera segura. Además, un wallbox puede permitir utilizar una potencia superior y controlar mejor el proceso de carga. Algunos equipos también pueden comunicarse con sistemas de gestión energética para ajustar automáticamente la potencia utilizada por el coche.

Esquema de instalación de un cargador de coche eléctrico

El esquema de instalación de un cargador de coche eléctrico comienza en el suministro del inmueble y termina en el propio vehículo. Entre ambos extremos encontramos distintos elementos encargados de transportar la electricidad y proteger la instalación. En términos generales, la energía pasa por el contador eléctrico, continúa hacia el cuadro o el punto desde el que se deriva el circuito de recarga y atraviesa las protecciones correspondientes. A partir de ahí, una línea específica transporta la electricidad hasta el cargador y este se encarga de gestionar la comunicación y el suministro de energía al vehículo.

 

Uno de los aspectos más importantes es precisamente el circuito de recarga. No se trata simplemente de prolongar cualquier circuito existente hasta el garaje. La línea debe diseñarse teniendo en cuenta la potencia que va a soportar y las condiciones reales de la instalación. La sección del cable es uno de los puntos que debe calcular un profesional. Para determinarla se tienen en cuenta la intensidad, la longitud del recorrido, el tipo de instalación del conductor, la caída de tensión admisible y otras condiciones que pueden afectar a su capacidad para transportar corriente.

 

Por este motivo, no es correcto afirmar que todos los cargadores domésticos necesitan, por ejemplo, un cable de 6 mm² o de 10 mm². Estas secciones pueden encontrarse en determinadas instalaciones, pero la elección definitiva debe responder a un cálculo técnico. También debe estudiarse si la instalación trabaja en monofásico o trifásico. En muchos hogares encontramos instalaciones monofásicas, mientras que determinados suministros y cargadores de mayor potencia pueden utilizar alimentación trifásica.

Esquema para wallbox

El esquema eléctrico de un wallbox incluye, como mínimo, el origen de alimentación, las protecciones necesarias, el cableado y el propio cargador. Desde el cuadro o desde el punto establecido según el esquema de instalación elegido se crea la línea que alimentará el wallbox. Esta debe incorporar las protecciones correspondientes frente a los riesgos eléctricos previstos y disponer de conductores correctamente dimensionados.

 

En el extremo final se encuentra el cargador. El wallbox controla el proceso de recarga y se comunica con el vehículo para suministrar energía dentro de los límites permitidos. Además, muchos equipos actuales ofrecen funciones adicionales. Una de las más interesantes es el balanceo dinámico de potencia. Este sistema permite medir el consumo que existe en la vivienda y modificar automáticamente la potencia destinada al coche. Si en un momento determinado están funcionando varios electrodomésticos y el consumo doméstico aumenta, el cargador puede reducir temporalmente su potencia.

 

Cuando disminuye el consumo de la vivienda, puede volver a disponer de más potencia para cargar el vehículo. De esta manera se aprovecha mejor la capacidad de la instalación y se reduce el riesgo de superar la potencia disponible. También existen cargadores que pueden coordinarse con una instalación fotovoltaica para aprovechar mejor la energía generada por los paneles solares. Esta posibilidad permite integrar movilidad eléctrica y autoconsumo dentro de una misma estrategia energética.

Esquema para punto de recarga en vivienda unifamiliar

En una vivienda unifamiliar, la instalación suele resultar más directa porque el suministro eléctrico y el garaje pertenecen normalmente al mismo inmueble. El circuito de recarga puede partir de la instalación de la vivienda y continuar mediante una línea específica hasta el punto en el que se encuentra el wallbox. En este recorrido se incorporan las protecciones necesarias y se utiliza un cable adecuado a las características de la instalación.

 

La distancia entre el origen de la línea y el cargador tiene especial importancia. Cuando ambos puntos están próximos, el recorrido puede ser relativamente sencillo. Sin embargo, si el garaje se encuentra alejado del cuadro eléctrico, será necesario analizar cuidadosamente la caída de tensión y la sección de los conductores. Por ejemplo, dos viviendas que instalen exactamente el mismo wallbox de 7,4 kW pueden necesitar soluciones diferentes si en una existen pocos metros de recorrido y en la otra la línea tiene que atravesar una distancia considerable.

 

También influye el modo en el que se instala el cable. No presenta las mismas condiciones un conductor situado dentro de una canalización que otro instalado siguiendo un recorrido y unas condiciones térmicas diferentes. Por ello, la sección del cable de un cargador de coche eléctrico debe calcularse específicamente para cada instalación y no elegirse únicamente tomando como referencia la potencia indicada en la ficha técnica del wallbox.

Cuadro de protecciones para un punto de carga

Las protecciones constituyen una parte esencial de cualquier instalación de recarga para vehículos eléctricos. Su objetivo es actuar frente a diferentes anomalías que puedan producirse en el circuito y proteger tanto a las personas como a la propia instalación. Dependiendo de las características del proyecto, las protecciones pueden instalarse en un cuadro específico o integrarse dentro de la configuración general prevista para el punto de carga.

 

Entre ellas hay que considerar la protección frente a sobrecargas y cortocircuitos, las corrientes de fuga y las sobretensiones que puedan afectar a los equipos. La configuración concreta dependerá de factores como el cargador utilizado y las protecciones que este ya incorpore internamente. Por esta razón, antes de seleccionar los componentes hay que revisar las especificaciones del fabricante.

 

No todos los wallbox incorporan exactamente los mismos sistemas de protección. Instalar componentes adicionales sin tener en cuenta las características del equipo puede llevar a sobredimensionar innecesariamente la instalación o, lo que es más importante, a utilizar una protección que no sea adecuada.

Diferencial y magnetotérmico necesarios

El diferencial y el magnetotérmico son dos de los elementos más conocidos dentro de un cuadro eléctrico, pero cada uno cumple una función diferente. El interruptor magnetotérmico protege principalmente el circuito frente a sobrecargas y cortocircuitos. Para elegirlo correctamente debe existir coordinación entre su calibre, las características del cable y la intensidad prevista en la instalación.

 

El interruptor diferencial, en cambio, actúa frente a determinadas corrientes de fuga. En una instalación destinada a cargar vehículos eléctricos hay que prestar especial atención a las posibles componentes de corriente continua que pueden aparecer. La solución concreta dependerá de las características del cargador. Algunos wallbox incorporan detección de corriente continua de 6 mA, lo que puede condicionar el tipo de diferencial que debe instalarse aguas arriba. En otras configuraciones pueden ser necesarias soluciones diferentes.

 

Por eso no existe un diferencial universal que pueda recomendarse sin conocer el cargador y el diseño de la instalación. A estas medidas hay que sumar la protección frente a sobretensiones, cuando corresponda. Las sobretensiones pueden dañar equipos electrónicos y deben contemplarse dentro del diseño global de la instalación.

 

La correcta coordinación entre todas estas protecciones resulta fundamental. No se trata simplemente de añadir dispositivos al cuadro, sino de conseguir que cada uno cumpla su función dentro del conjunto de la instalación.

Circuito independiente para el punto de carga

El cargador debe disponer de un circuito destinado a la infraestructura de recarga, diseñado de acuerdo con los requisitos que correspondan a este tipo de instalaciones. Esto es especialmente importante por las características del consumo. Mientras que algunos electrodomésticos funcionan durante periodos relativamente cortos, un coche eléctrico puede permanecer demandando una potencia considerable durante varias horas.

 

El cableado debe ser capaz de soportar esta utilización sin superar las condiciones para las que ha sido diseñado. Para seleccionar la sección del conductor se estudian diferentes parámetros: intensidad prevista, longitud de la línea, caída de tensión, método de instalación, temperatura y características del propio conductor, entre otros. También debe comprobarse la puesta a tierra, ya que constituye una parte fundamental de las medidas de protección de la instalación. Por tanto, aunque desde el punto de vista del usuario cargar el vehículo sea tan sencillo como conectar un cable, detrás existe un circuito que debe diseñarse y verificarse correctamente.

Instalación de puntos de recarga: pasos generales

El primer paso para realizar una instalación de un punto de recarga es conocer las necesidades reales del usuario. Hay que determinar qué vehículo va a cargarse, qué potencia admite, cuántos kilómetros se recorren habitualmente y cuánto tiempo estará estacionado. No siempre es necesario instalar el cargador más potente disponible. Si el vehículo permanece toda la noche en el garaje, una potencia moderada puede ser suficiente para recuperar diariamente la energía consumida.

 

Después se analiza la instalación eléctrica existente. El profesional comprueba el tipo de suministro, la potencia disponible, el cuadro eléctrico, la ubicación del contador y la distancia hasta la plaza de aparcamiento. Con esta información se diseña el circuito. En esta fase se determina la sección del cable, las protecciones y el recorrido más adecuado de la canalización. A continuación se ejecuta el cableado hasta la plaza, se colocan las protecciones necesarias y se instala el wallbox en una ubicación accesible para el usuario.

 

Una vez realizadas las conexiones, es necesario efectuar las comprobaciones eléctricas correspondientes y verificar el funcionamiento del cargador. Finalmente, se prepara la documentación necesaria para la instalación y su legalización cuando corresponda. Realizar correctamente todas estas fases permite disponer de una instalación segura y, además, prever posibles necesidades futuras. Por ejemplo, puede estudiarse desde el principio la incorporación de otro vehículo, un sistema fotovoltaico o una gestión energética más avanzada.

Cuándo se necesita un proyecto de instalación de un punto de recarga

No todas las instalaciones necesitan un proyecto eléctrico para instalar un punto de recarga. La documentación requerida depende de las características y la potencia de la instalación. En España, este tipo de infraestructuras está regulado por el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) y, específicamente en materia de recarga de vehículos eléctricos, por la ITC-BT-52. También debe considerarse la ITC-BT-04 para determinar cuándo es necesario disponer de proyecto.

 

Entre los casos sujetos a proyecto se encuentran las infraestructuras de recarga con una potencia superior a 50 kW, así como determinadas instalaciones exteriores cuando superan los 10 kW y las instalaciones que incorporan estaciones de recarga previstas para modo de carga 4, de acuerdo con los supuestos establecidos reglamentariamente. Cuando no sea obligatorio realizar un proyecto, puede corresponder una Memoria Técnica de Diseño, junto con la documentación necesaria para la instalación y puesta en servicio.

 

Además, determinadas ampliaciones o modificaciones de instalaciones existentes pueden estar sometidas a requisitos adicionales. Por ello, antes de iniciar los trabajos conviene que un profesional determine qué documentación corresponde exactamente. Una instalación de recarga no termina al colocar el wallbox: también debe quedar correctamente documentada y legalizada cuando resulte necesario.

Instalación de cargadores en vivienda unifamiliar vs. comunidad de vecinos

Aunque el objetivo sea exactamente el mismo, instalar un cargador en una vivienda unifamiliar y hacerlo en una comunidad de vecinos presenta diferencias importantes. En una vivienda unifamiliar suele existir una relación más directa entre el suministro eléctrico y la plaza de aparcamiento. Esto puede simplificar el recorrido de la canalización y la integración del cargador con otros consumos domésticos.

 

También resulta especialmente interesante incorporar un sistema de gestión dinámica de potencia. Así, el cargador puede ajustar automáticamente el consumo del vehículo teniendo en cuenta la energía que está utilizando el resto de la casa. En un garaje comunitario, por el contrario, hay que considerar las características del edificio y el recorrido que debe realizar el cableado por las zonas comunes. La distancia entre el punto de alimentación y la plaza puede ser considerable, lo que influye tanto en la sección necesaria del cable como en el coste y complejidad de la instalación.

 

Además, en un aparcamiento colectivo pueden utilizarse diferentes esquemas de instalación previstos para la recarga de vehículos eléctricos. La solución elegida dependerá de la configuración del edificio, del suministro disponible y de si se pretende instalar un único cargador o crear una infraestructura que pueda ampliarse. Este último punto es especialmente importante. Aunque actualmente solo uno o dos vecinos tengan coche eléctrico, es probable que con el paso del tiempo aumente el número de vehículos enchufables.

 

Diseñar una infraestructura escalable puede facilitar la incorporación posterior de nuevos cargadores y evitar tener que modificar repetidamente las canalizaciones del garaje. También pueden utilizarse sistemas de gestión de carga para repartir la potencia disponible entre varios vehículos. Así, en lugar de dimensionar la instalación suponiendo que todos los coches van a cargar simultáneamente a su potencia máxima, el sistema puede administrar la energía disponible de manera inteligente. En definitiva, el wallbox instalado en un chalet y el colocado en una comunidad pueden ser similares, pero la instalación eléctrica que existe detrás puede ser completamente diferente.

efiQuality, instaladores certificados de puntos de recarga

Elegir el cargador es solo una parte del proceso. Para conseguir una instalación adecuada hay que analizar la potencia disponible, la distancia hasta la plaza, el cableado, las protecciones y las características específicas del inmueble. Contar con instaladores certificados permite abordar todos estos aspectos y diseñar una solución adaptada a las necesidades reales de cada usuario.

 

En efiQuality desarrollamos proyectos de movilidad eléctrica para viviendas, comunidades de propietarios y empresas. Estudiamos las características de cada instalación para determinar qué cargador y qué configuración resultan más adecuados. Además, podemos integrar la recarga del vehículo dentro de una estrategia energética más amplia. Una de las posibilidades más interesantes es combinar el cargador del coche eléctrico con una instalación fotovoltaica, aprovechando la producción solar para cubrir parte de la energía utilizada durante la recarga.

 

En empresas y aparcamientos con varios vehículos también es posible implementar sistemas inteligentes capaces de distribuir la potencia entre diferentes cargadores y adaptar el consumo a las necesidades de cada momento. El objetivo no debe ser únicamente instalar un punto de carga, sino conseguir una solución segura, eficiente y preparada para evolucionar conforme cambien las necesidades de movilidad.

Mucho más que instalar un wallbox: prepara tu instalación para la movilidad eléctrica

El esquema de instalación de un punto de carga para coche eléctrico incluye el suministro eléctrico, las protecciones, el circuito de recarga, el cableado y el propio wallbox. Elementos como el diferencial, el magnetotérmico o la sección de los conductores deben seleccionarse teniendo en cuenta la potencia y las características reales de cada instalación. Además, existen diferencias importantes entre una vivienda unifamiliar y una comunidad de vecinos, especialmente en el recorrido del cableado, la configuración eléctrica y la posibilidad de ampliar la infraestructura en el futuro.

 

En efiQuality podemos ayudarte a diseñar e instalar una solución de recarga para vehículos eléctricos adaptada a tu vivienda, comunidad o empresa. Analizamos las necesidades energéticas, la instalación existente y las posibilidades de gestión de potencia para desarrollar un sistema eficiente y preparado para el día a día. Además, podemos combinar la movilidad eléctrica con autoconsumo fotovoltaico y soluciones de eficiencia energética para optimizar todavía más el consumo de tu instalación. ¿Quieres instalar un cargador para tu coche eléctrico y necesitas saber qué solución se adapta mejor a tu vivienda, comunidad o empresa?
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