La transformación digital ha traído consigo una explosión de datos. Empresas, instituciones y usuarios dependen a diario de servicios digitales que, en la práctica, están respaldados por grandes infraestructuras invisibles: los centros de datos. Estos espacios, que albergan servidores, sistemas de almacenamiento y equipos de telecomunicaciones, son el corazón tecnológico de la economía moderna. Sin embargo, también representan uno de los mayores consumidores de energía dentro del sector de las TIC.
En un contexto donde la sostenibilidad y la optimización de costes son prioridades estratégicas, la eficiencia energética de los centros de datos se ha convertido en un tema central. Un data center bien diseñado y gestionado no solo reduce su huella ambiental, sino que también puede generar un ahorro económico significativo. Pero ¿cuánta energía consume realmente un centro de datos? ¿Cómo se mide su eficiencia? ¿Qué elementos técnicos influyen en su rendimiento energético? En este artículo damos respuesta a todas estas preguntas, y exploramos cómo una buena gestión energética puede transformar la eficiencia operativa de un data center.
Cuánta energía consume un centro de datos
Para entender la importancia de mejorar la eficiencia energética en un centro de datos, primero hay que dimensionar su consumo energético. Según diversos informes del sector, un centro de datos típico puede consumir entre 100 y 200 veces más energía que una oficina convencional de tamaño similar. De hecho, se estima que los centros de datos son responsables de alrededor del 1% al 2% del consumo eléctrico global.
El consumo depende de varios factores: tamaño, tipo de servicios ofrecidos, densidad de equipos, sistemas de refrigeración empleados y eficiencia de la infraestructura. Un centro de datos de gran tamaño puede llegar a consumir decenas de megavatios al año, con un coste eléctrico que representa una parte importante de su presupuesto operativo.
Además del consumo directo de los servidores y equipos de red, hay que tener en cuenta otros elementos esenciales como los sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI), los transformadores, los cuadros eléctricos, los sistemas de climatización y ventilación, y las soluciones de monitorización y seguridad. Todo ello suma y, si no se gestiona adecuadamente, multiplica el impacto energético.
Por qué la eficiencia energética es clave en un data center
Mejorar la eficiencia energética de un centro de datos no es solo una cuestión de responsabilidad ambiental, sino también de competitividad económica. La energía es uno de los principales costes operativos de un data center, por lo que cualquier medida que permita optimizar su uso tiene un impacto directo en la rentabilidad del negocio.
Una infraestructura más eficiente reduce el consumo energético sin comprometer el rendimiento de los sistemas, lo que se traduce en una menor factura eléctrica. Esto no solo alivia los costes a corto plazo, sino que permite una mejor planificación financiera a largo plazo y aumenta el valor del activo.
Además, muchos centros de datos están comprometidos con objetivos de sostenibilidad y reducción de emisiones. Mejorar la eficiencia energética ayuda a cumplir estos objetivos, favoreciendo el cumplimiento de normativas medioambientales y facilitando certificaciones como ISO 50001 o el sello LEED, cada vez más valoradas por los clientes.
Por otra parte, una infraestructura energéticamente eficiente también mejora la resiliencia y fiabilidad de los servicios. Equipos menos exigidos térmicamente, sistemas de alimentación más estables y una monitorización más precisa reducen el riesgo de fallos y aumentan la disponibilidad de los servicios.

Cómo se mide la eficiencia energética de un centro de datos
Medir la eficiencia energética de un centro de datos no es una tarea sencilla, ya que implica evaluar no solo el consumo eléctrico total, sino cómo se reparte ese consumo entre las distintas áreas. Para ello, existen indicadores estandarizados que permiten comparar y establecer mejoras.
Qué es el PUE y cómo se interpreta
El indicador más utilizado en la industria es el PUE (Power Usage Effectiveness). Fue desarrollado por The Green Grid y se ha convertido en el estándar de facto para medir la eficiencia energética de los centros de datos.
El PUE se calcula dividiendo el consumo total de energía del centro de datos entre la energía consumida por el equipamiento informático (servidores, sistemas de almacenamiento, red, etc.):
PUE = Energía total del data center / Energía consumida por el IT
Un PUE ideal sería 1.0, lo que indicaría que toda la energía se destina exclusivamente a los equipos informáticos, sin pérdidas en refrigeración, iluminación u otros sistemas de soporte. Sin embargo, en la práctica, los PUE más eficientes rondan el 1.1 – 1.3.
Un PUE alto (por encima de 2.0) indica una infraestructura ineficiente, con un alto consumo energético en sistemas auxiliares. Este indicador permite identificar puntos de mejora y justificar inversiones en eficiencia.
Otros indicadores de eficiencia energética
Aunque el PUE es el más conocido, existen otros indicadores que permiten afinar el análisis energético:
- DCiE (Data Center Infrastructure Efficiency): es el inverso del PUE y se expresa en porcentaje. Indica qué parte de la energía total se destina al equipamiento IT.
- CUE (Carbon Usage Effectiveness): mide la eficiencia en relación con las emisiones de carbono del data center.
- WUE (Water Usage Effectiveness): mide la eficiencia en el uso del agua, especialmente relevante en sistemas de refrigeración por evaporación.
- RUPS (Redundant Uninterruptible Power Supply efficiency): analiza el rendimiento de los sistemas redundantes de energía.
Incorporar estos indicadores en el seguimiento y gestión del centro de datos permite una visión más completa del desempeño energético global.
Cuánto calor genera un centro de datos y por qué importa
Uno de los principales retos en la eficiencia energética de un centro de datos es la gestión del calor. Todos los equipos informáticos generan calor durante su funcionamiento, y si este no se disipa adecuadamente, puede afectar gravemente al rendimiento y la vida útil de los dispositivos.
Se estima que un solo rack de servidores puede generar entre 2 y 20 kW de calor, dependiendo de su densidad. En un data center de gran tamaño, esto puede traducirse en decenas de megavatios térmicos que deben ser gestionados mediante sistemas de refrigeración.
Una mala gestión térmica no solo incrementa el riesgo de sobrecalentamientos y fallos, sino que dispara el consumo energético. Los sistemas de refrigeración pueden representar entre el 30% y el 50% del consumo total del centro de datos, lo que los convierte en una de las áreas clave para mejorar la eficiencia.
El diseño térmico del centro, la distribución del aire, la temperatura de consigna y el uso de tecnologías como free cooling, refrigeración líquida o pasillos fríos y calientes pueden marcar la diferencia en el consumo final.
Infraestructura física y eficiencia energética
La infraestructura física del centro de datos tiene un impacto directo en su rendimiento energético. No basta con instalar equipos eficientes; es necesario que todo el entorno esté diseñado para minimizar pérdidas y facilitar una operación estable.
Climatización, refrigeración y distribución eléctrica
- Climatización y refrigeración: Como ya hemos comentado, son responsables de una gran parte del consumo energético. La elección del sistema (expansión directa, agua refrigerada, evaporativo), la zonificación térmica, el uso de sensores y controles inteligentes y el mantenimiento adecuado son fundamentales.
- Distribución eléctrica: Un diseño eléctrico optimizado reduce las pérdidas en transformación, conversión y distribución. El uso de SAI eficientes, transformadores de alta eficiencia, cableado adecuado y sistemas de supervisión energética ayuda a reducir el consumo invisible.
- Iluminación: Aunque representa un porcentaje pequeño, se puede mejorar utilizando iluminación LED con detección de presencia y horarios programados.
- Aislamiento térmico: Un buen aislamiento ayuda a mantener la temperatura interna sin grandes variaciones, reduciendo la carga sobre los sistemas de refrigeración.
La suma de mejoras en estos elementos puede traducirse en una reducción significativa del PUE, y por tanto, de la factura energética.
Cómo evaluar el consumo energético de un data center
Para llevar a cabo una gestión energética eficaz, es necesario conocer en detalle el consumo del centro de datos. Esto implica una evaluación continua y precisa de todos los sistemas y subsistemas.
Algunos pasos clave en esta evaluación son:
- Monitorización energética: Instalar analizadores de red, sensores y software de gestión energética que permitan conocer el consumo en tiempo real por áreas (TI, refrigeración, iluminación, etc.).
- Auditoría energética: Realizar una auditoría profesional permite detectar ineficiencias, identificar oportunidades de mejora y proponer medidas correctoras.
- Benchmarking: Comparar el rendimiento energético del centro con estándares del sector o con otros centros similares para detectar desviaciones.
- Históricos de consumo: Analizar la evolución del consumo a lo largo del tiempo ayuda a anticipar problemas y valorar el impacto de mejoras implementadas.
Una evaluación energética completa es el primer paso para aplicar soluciones eficaces y diseñar una estrategia de ahorro sostenible.

Cómo una gestora energética puede optimizar un data center
Contar con una gestora energética especializada es una de las formas más eficaces de optimizar el funcionamiento de un centro de datos. Este tipo de empresas ofrecen un enfoque integral que combina ingeniería, análisis de datos, asesoramiento técnico y estrategia económica.
Entre los servicios que puede ofrecer una gestora energética destacan:
- Diseño e implementación de sistemas de monitorización inteligente.
- Auditorías energéticas con identificación de medidas correctivas.
- Optimización de la contratación energética.
- Propuestas personalizadas de eficiencia energética para ahorrar costes, adaptadas a las necesidades específicas de cada centro de datos.
- Integración de energías renovables, como sistemas fotovoltaicos de autoconsumo.
- Planificación de inversiones con retorno garantizado.
- Acompañamiento en certificaciones de eficiencia energética.
Con este acompañamiento, el data center puede no solo reducir su consumo y su huella de carbono, sino también mejorar su fiabilidad, competitividad y valor de marca.
El futuro de los data centers pasa por la eficiencia
Como hemos visto a lo largo de este artículo, la eficiencia energética en los centros de datos es una necesidad estratégica que afecta directamente a los costes operativos, la sostenibilidad ambiental y la calidad del servicio. Desde el diseño físico hasta la gestión térmica, pasando por la monitorización y la elección de tecnología, cada decisión cuenta a la hora de construir un centro de datos eficiente.
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